domingo, 27 de diciembre de 2009

Libros 2009 y algunas cosas más...Gabriel Ruiz-Ortega.



LIBROS 2009 y algunas cosas más

Hasta hace unos meses tenía seguridad de que la producción literaria del 2009 estaba condenada a ser la más pobre de la década. Sin embargo, la mente abierta, el amor por la literatura, la mirada fría y la libertad de opinión, me permiten catalogar este año de aceptable, gracias principalmente a publicaciones que en algunos casos llegan a ser históricas, que indefectiblemente sobrevivirán.
Los libros que consignaré en los siguientes párrafos obedecen a una elección de lo mucho que he leído, a lo mejor se me escapen algunos títulos, y dejo en claro que este recuento no es un catastro. Confieso que llega un punto en que cuesta mucho elegir, pero me deja tranquilo saber que ante todo soy un lector de libros, no de personas.
Posiblemente se me acuse de ejercer preferencia en mi elección al libro del año, ya que durante más de dos años fui el editor adjunto de Revuelta Editores, pero el éxito merecidamente descomunal, y en buena lid sobre todo, de DEMOLER “Un viaje por la primera escena del rock en el Perú 1957 – 1975” de Carlos Torres Rotondo, me permite calificarlo como tal. DEMOLER es un libro que no solo ha venido siendo devorado por los amantes de la buena literatura, sino también por un público que poco o nada tenía que ver con ella. No extraña entonces que su edición de mil ejemplares se encuentre a poco de agotarse, cosa que no hay soslayar ya que este es uno de los pocos casos en el que la calidad calza con su irrefutable logro comercial. Además, DEMOLER abre las puertas, como todo referente fundacional, a que en un futuro se hagan más trabajos sobre los años maravillosos del rock nacional –considerado como uno de los mejores en el imaginario rockero hispanoamericano-, conformado por una alucinante generación de rockeros que hasta antes de esta publicación había permanecido en el más injusto de los olvidos. Por cierto: Torres Rotondo y José Carlos Yrigoyen anuncian para los próximos meses la salida de LA GUITARRA Y EL FUSIL, del que puedo decir, por ahora, que es un libro bomba que seguramente generará más de una encendida polémica.

En cuanto a las novelas, no tengo la más mínima duda de que todas las palmas son para CONFESIONES DE TAMARA FIOL (Alfaguara) de Miguel Gutiérrez. Acepto que la leí con no pocos meses de retraso. Semanas antes de sumergirme en la novela había escuchado muchos comentarios que la descalificaban por el poco nervio político de sus páginas. Pues bien, esas opiniones eran formuladas por aberrantes izquierdistas que no podían aceptar que el erotismo puede ser también un factor medular a la hora de forjar discursos ideológicos de mácula roja. Gutiérrez dejó de lado el hálito político recurrente en sus otras novelas y nos entregó una historia que se lee de un tirón, que tiene como base a un personaje femenino de antología, llena de carácter y dueña de un torrente sexual sin parangón. Al autor se le intentado denostar –apelando a criterios aneuronados- por firmar con la gente de Santillana, cuando lo cierto es que esta poderosa casa editorial es la que se beneficia en prestigio con un escritor de su talla, y más aún con la edición definitiva de LA VIOLENCIA DEL TIEMPO en Punto de Lectura, proyectada para el 2010.
No puedo dejar pasar los logros de dos novelas que por oscuras razones no tuvieron la difusión que debían: NO OLVIDES NUESTROS NOMBRES (San Marcos) de Karina Pacheco y ADIÓS AL BARRIO (Alfaguara – Serie Roja) de José Antonio Galloso. Aunque en el caso de Galloso acotemos que sí tuvo buena prensa, pero pocas reseñas, las que parecían ser textos volteados de la contratapa, debido, pienso, al prejuicio que todavía se tiene con los libros de corte juvenil.
Sobre la edición de novelas cortas. No me decido por nombrar a una como la mejor, lo que veo bien porque me lleva a destacar principalmente dos títulos que han gozado del favor de la prensa, la crítica y la buena onda de los lectores: MIGRACIONES (Altazor) de Víctor Coral y OTRA VIDA PARA DORIS KAPLAN (Borrador Editores) de Alina Gadea. Mencionemos también a EL VIAJE QUE NUNCA TERMINA (A) de Carlos Calderón Fajardo, LIMA NORTE (Lustra) de Giovanni Anticona y EL LOCO Y EL COJO (Alfaguara) de Jaime Bayly.

En cuanto a la producción poética, no es ninguna sorpresa que el extraordinario poeta Enrique Verástegui se lleve todas las loas, eso sí: a ritmo de pichanga, con TEORÍA DE LOS CAMBIOS (Cascahuesos Editores – Sol Negro). No es lo mejor de su producción, claro está, pero vaya que más de uno disfrutó con este poemario irregular. Otros poemarios a tener en cuenta: AMANECIDAS VIOLETNAS DE MUNDO (SN) de José Pancorvo, MATE DE CEDRÓN (CE) de Vladimir Herrera, NOCTURAMA (Álbum del Universo Bakterial) de Diego Otero, POSTPOP (Lustra) de Luisa Fernanda Lindo y ÁNGELES DETRÁS DE LA LLUVIA (Colección Húnikos) de Tulio Mora.
Días atrás algunos jóvenes poetas me preguntaron cuál consideraba el debut entre los nuevos poetas. Mi respuesta fue contundente (aunque suene injusta): “prefiero no contestar”. Lo que me permite dedicarle algunas líneas a un autor que es un verdadero tapadito y al que hay que seguirle la pista, de paso sirve de ejemplo de lo cerrado que puede ser Poetilandia a la hora de cobijar a sus miembros. Me refiero a Luis León y su ABSOLUTAMENTE NADA (Edición de Autor, 2008). No interesa si haya publicado el año pasado, me sorprende y fastidia el ninguneo atroz que ha experimentado un poemario de alta calidad –con las caídas naturales en todo debut- que nos revela a un poeta con buenas lecturas e innato talento. Los interesados pueden conseguir AN en las librerías Comentarios y El Virrey, en el centro de Lima.
Y lo más destacado en el género breve, pues han sido las nuevas las que han marcado la pauta; tres autores jóvenes confirman el interesante momento de la nueva camada de narradores peruanos: Juan Carlos Bondy, Martín Roldán Ruiz y Rossana Díaz Costa. Hago énfasis en este trío por tratarse de nombres que deben figurar sí o sí en toda muestra o antología de nueva narrativa peruana, tanto AYUDA POR TELÉFONO (Tierra Nueva) de Bondy, ESTE AMOR NO ES PARA COBARDES (Norma) de Roldán Ruiz y la edición definitiva (por lo tanto, nuevo libro) de LOS OLVIDADOS (NO LOS DE BUÑUEL, LOS MÍOS) (Estruendomudo) de Díaz Costa, reflejan los alcances del Asunto como piedra angular al momento de pergeñar ficciones que sacudan al lector.
Empecemos a seguir la producción de Orlando Mazeyra Guillén, narrador arequipeño que con su segundo título LA PROSPERIDAD RECLUSA (CE) ha superado con creces los defectos de su atendible primer libro. Que sea entonces un buen motivo para mirar, sin demagogia de por medio, lo que se está escribiendo más allá del cerrado circuito limeño. Mazeyra Guillén es un irrefutable ejemplo de que hay nuevos narradores de fuste y raza.
Tengamos también en cuenta los interesantes debuts de Yeniva Fernández con TRAMPAS PARA INCAUTOS (Revuelta Editores) y Jesús Jara Godoy con AMOR A QUEMARROPA (Casatomada).

Con justa razón se dice que una de las labores más peligrosas en los menesteres de la literatura es el armado de antologías. Como “algo” de experiencia tengo en el asunto, pues puedo decir que hay que ser un pésimo lector como para no elaborar una selección fuerte y coherente. A lo largo de la historia de la literatura peruana hemos tenido antologías sumamente importantes, como también de aquellas que se autosocavan por el amiguismo y el chocherismo. Felizmente en estos doce meses hemos tenido antologías interesantes, pero me quedo con dos de las que estoy seguro sobrevivirán al olvido: HORA ZERO. LOS BROCHES MAYORES DEL SONIDO (Fondo Editorial Cultura Peruana) de Tulio Mora y ANTOLOGÍA ÍNTIMA (C) de Carlos Calderón Fajardo. Ahora, si me preguntan con cuál me quedo, la tengo clara: con la de Calderón Fajardo. Ocurre que su selección personal nos permite tener un paneo de los distintos tópicos que ha abordado en más de treinta años de oficio, destacando en prácticamente todos. Como bien se anotó en su momento en una reseña de la revista Somos: CCF es uno de los mayores escritores latinoamericanos de la actualidad.

Espero no equivocarme, pero este 2009 ha sido muy generoso en ensayos, compilaciones periodísticas e híbridos. Las dos recomendables entregas de José Carlos Yrigoyen: LA HEGEMONÍA DE LO CONVERSACIONAL (L) y BREVE HISTORIA DEL FÚTBOL DE INDONESIA (Colección Underwood); ROSTROS DE LA MEMORIA (Fondo Editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades) de Pedro Escribano; EL SOÑADOR EN LA PENUMBRA (Fondo de Cultura Económica) de Alonso Cueto; CLAVES PARA LEER A CÉSAR VALLEJO (San Marcos) de Ricardo González Vigil; LA BESTIA TRICÉFALA (Hipocampo Editores) de Rodolfo Ybarra, Rafael Inocente y Arturo Delgado Galimberti y SABATORIO (Bisagra Editores) de Sandro Bossio Suárez.



Por su carácter polémico pero en especial honesto sobre el quehacer poético de estos últimos lustros, el ensayo LA HEMONÍA DE LO CONVERSACIONAL se yergue como el más representativo. La razón es la siguiente: podemos estar o no acuerdo con los puntos de vista de Yrigoyen sobre el devenir de la nueva poesía peruana, pero un gran punto determinante a su favor es que se trata del primer intento por brindarnos una radiografía cruda y necesaria de los alcances y taras de los nuevos poetas peruanos de la llamada Generación del 2000. Creo que es hora de desterrar el lustrabotismo, las lecturas interesadas, el maldito amiguismo y los tratos bajo la mesa que muchísimo daño le vienen haciendo a nuestra poesía desde los ochenta.

Editoriales


A diferencias de años anteriores, las transnacionales se pusieron las pilas, de alguna u otra manera han entregado publicaciones a tomar en cuenta; de estas destaca pues la edición de Planeta -Perú de los dos tomos de LA PALABRA DEL MUDO de Julio Ramón Ribeyro. Sin embargo, siguen siendo las editoriales independientes, las que siguen mostrando catálogos por demás atrayentes. Tanto transnacionales como independientes deberían aprender una de otra. Las primeras son serias en su logística y en su respeto por la persona del autor (aspecto importante que sirve para erradicar de una buena vez esa leyenda negra de los problemas entre editores y escritores, que simplemente no deben pasar ni mucho “justificarse” con la recurrente taradez de “eso pasa en las editoriales jóvenes”); las segundas en su buen ojo –no siempre- para elegir lo que publican.
Me gustaría expresar mi buena onda con la labor de las nuevas editoriales provenientes de provincias, como Tierra Nueva de Iquitos, Bisagra Editores de Huancayo y Cascahuesos de Arequipa. Basta ver el catálogo de estos tres sellos como para darme cuenta de que tienen buenos lectores en la dirección; por ejemplo: los libros de poesía de Cascahuesos y la línea narrativa de Bisagra, de la que recomiendo vivamente la reedición de PODERES SECRETOS de Miguel Gutiérrez.
De las editoriales de Lima la gris, pues algunas se han estancado, como Estruendomudo y Matalamanga (no se puede vivir del recuerdo), que desde hace buen rato no sacan obras de interés verdadero, aunque seamos justos con la primera, que a mitad de año publicó el excelente libro de cuentos de la argentina Samanta Schweblin PÁJAROS EN LA BOCA. Y saludemos la pujanza de Borrador Editores (todo un golazo la edición de LA ORDEN SECRETA DE LOS ORNITORRINCOS de la brasileña María Alzira Brum), de Casatomada por su apuesta por la colección Clásicos Peruanos Contemporáneos y de Altazor por su renacimiento con ediciones pulcras y un mercado ganado en muchas ciudades del interior. Sobre Altazor debo decir, y no lo hago en joda profética, que tiene toda la logística para convertirse en la mejor editorial del medio, lograrlo es ya cosa de su consejo editorial.

Ante la pregunta “¿Cuál ha sido la editorial del 2009?”, la respuesta la tengo desde hace meses. Se trata de Lustra Editores del poeta Víctor Ruiz Velazco. Si el mero hecho de apostar por la edición de libros es de por sí visto como una locura, el que se haga con una decisión visceral con libros de poesía es una actitud kamikase, actitud que nos permite reconciliarnos con la vida. Pues esa sana tendencia tanática se vio en el mes de marzo cuando esta editorial, en un acto sin precedentes, lanzó al mercado la colección Piedra Sangre, compuesta por quince poemarios que nos permite tener un panorama de lo que es la nueva poesía peruana. Veo muy difícil que se supere un proyecto editorial como este, y si eso ocurre, pues será en veinte años.
Lo que sí me gustaría sugerirle a Ruiz Velazco es que para la próxima se rodee de lectores competentes. Todos reconocen la importancia de PS, pero de la selección de quince poetas solo son interesantes Diego Lazarte y Paul Guillén. Claro, puedo estar tremendamente errado, pero cumplo con mi conciencia de decirlo, no hacerlo sería traicionarme y no valorar lo conseguido con justicia por el joven poeta y editor.

Blogs
De los blogs literarios tenemos varios de suma importancia, como la bitácora El Hablador y Notas Moleskine, pero no puedo dejar de reconocer la verdadera apuesta y amor por la literatura de Marea Cultural de Chimbote. Aplaudo la constancia de su director Augusto Rubio Acosta que, junto con el camarógrafo Milton Rojas, recorre muchas ciudades del Perú, en las que entrevista a los protagonistas de las movidas literarias y culturales. Estamos ante un axiomático ejemplo de apertura que muchos en la capital debemos seguir. (Nunca está demás, pero en vista de que hay mucho mal pensado, no faltará el que crea que esta designación obedece a que busco que Rubio Acosta me entreviste, pues bien, esa entrevista se dio en el mes de julio y le pedí que no la publicara.)
Bueno, eso es todo, qué el 2010 sea un año provechoso.


Recuento publicado en el blog La fortaleza de la soledad del escritor Gabriel Ruíz Ortega.

viernes, 25 de diciembre de 2009

El Boom Latinoamericano 1/10, 2/10

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Primera parte de un documental acerca del boom latinoamericano, uno de los movimientos literarios más importantes que se ha dado en la historia de la literatura en español. ¿Por qué en cierto momento de la literatura latinoamericana convergen esas cuatro plumas fundamentales: Cortázar, Vargas Llosa, Fuentes y García Márquez?

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El boom como una literatura hacia afuera. Fenómeno que descubre a los escritores latinoamericanos para los lectores latianoamericanos.

lunes, 21 de diciembre de 2009

COLECCIÓN: ¡qué novelas o puro cuento! VOL NO 3 “PODERES SECRETOS” de Miguel Gutiérrez.


“Poderes Secretos es, sin lugar a dudas, un libro que se atreve a discutir puntos fundamentales del debate crítico contemporáneo. Y lo hace no porque copie a la crítica y dependa de ella, sino porque para Miguel Gutiérrez la literatura y la crítica están influenciándose mutuamente y borrando constantemente sus fronteras. Los cuestionamientos estéticos e históricos que este libro propone reafirman el carácter altamente político del conocimiento y, sobre todo, la inevitable politización del ejercicio de nuestras profesiones. (Víctor Vich)
Poderes secretos es el tercer título publicado en la colección: ¡qué novelas o puro cuento! del sello editorial BISAGRA EDITORES.

Presentación de "Sabatorio...reflexiones de un buen salvaje" en la Feria Internacional RICARDO PALMA



Presentación de Sueños...en la RICARDO PALMA


BISAGRA EDITORES EN LA RICARDO PALMA


BISAGRA EDITORES EN LA FERIA INTERNACIONAL RICARDO PALMA -2009



Bisagra Editores, presentó en el marco de la 30 Feria del Libro Ricardo Palma el libro "Sueños... y ocho cuentos contra el resto del mundo" de su colección qué novelas o puro cuento.

Asimismo, Bisagra Editores también presentó el libro Sabatorio...reflexiones de un buen salvaje de Sandro Bossio Suárez en la Feria Internacional Ricardo Palma.

Firma de libros presentación de "Sabatorio..."




La cárcel y la literatura
Podría decirse que la literatura, la buena literatura, nació en las cárceles. Hombres como Cervantes, Dostoiewsky, Solzhenitsyn, London, García Lorca, Kertész , Charrière, León Sánchez, Scorza, Arguedas, y tantos otros, hallaron en las ergástulas su principal fuente de inspiración. Muchos de ellos tuvieron que hacer hazañas inverosímiles para continuar su labor de escritores, burlando la vigilancia carcelaria, o evitando ser descubiertos por los regímenes mutiladores.
Pero es Donatien Alphonse François, el Marqués de Sade, quien representa la muestra más aleccionadora del escritor encarcelado que, pese a su condición de presidiario, utiliza los más ingeniosos –y desgarradores– recursos para seguir escribiendo.
Este hombre, tras casarse por conveniencia con Renée Cordier de Launay, según nos lo cuenta él mismo, se convirtió en un escandalizador. Sus reuniones orgiásticas con prostitutas y criadas fueron célebres. Parafilias como la algomanía (placer ligado al propio sufrimiento físico), la amokoscisia (excitación por el deseo de flagelar a la pareja sexual), la quinunolagnia (pasión erótica por ponerse en situaciones de peligro) son algunas de las prácticas realizadas por el «divino» marqués, quien no se cansó de describirlas con gran realismo en sus escritos. Se sabe que una vez practicó cortes a una mujer, que luego llenó de cera caliente, y otra vez fustigó y proporcionó una excesiva dosis de cantárida a una sirvienta con el fin de estimularla sexualmente. En ambos casos fue denunciado y en el último juicio se le condenó a muerte. Escapó a Italia, acompañado de su cuñada, Ana de Launay, abadesa de un convento, pero fueron apresados y encarcelados en la fortaleza de Miolans, de la que también Sade logró fugar. Capturado definitivamente, fue trasladado a la cárcel de Vincennes, donde pasó seis años. En esta prisión escribió algunos de sus textos, en los cuales siguió describiendo con detalle sus diversas prácticas sexuales. Después se le trasladó a la Bastilla y, en 1789, al hospital psiquiátrico de Charenton. Fue entre las paredes altísimas de este manicomio donde vivió sus peores experiencias de escritor: la corte le prohibió seguir novelando. Desesperado, desprovisto de lápices y plumas, recurrió a los medios más sorprendentes para continuar con su obra, como escribir con unos punzones confeccionados con los hierros de la cama, y hasta llenar los muros con su propia sangre y sus excrementos para que sus historias no tocaran fin. Gran parte de Los ciento veinte días de Sodoma, obra publicada póstumamente, data de esa época. Sade abandonó el hospital en 1790, y a partir de entonces escribió los libros Justina o los infortunios de la virtud (1791), Juliette o las prosperidades del vicio (1796) y La filosofía en el tocador (1795). Volvió a ser detenido en 1801. Rodó de prisión en prisión y, en 1803, ingresó otra vez en Charenton, donde murió en 1814.
Otro autor, que nos conmueve por su valentía y su indestructible ambición por seguir escribiendo, es Reinaldo Arenas. La vida entera de este cubano, a decir de Jorge Edwards, «es el ejemplo perfecto de víctima de la represión revolucionaria, que terminó por convertirse en una advertencia, en un acta de acusación, además de un símbolo».
Denunciado por corruptor de menores (un eufemismo que las dictaduras hipócritas utilizan para referirse a los homosexuales), Arenas fue perseguido durante meses, durante los cuales vivió en un parque, comiendo lo que la gente buenamente le brindaba, y atesorando en una mochila el manuscrito de Celestino al alba, su primera gran novela. Su libro El mundo alucinante fue prohibido por contrarrevolucionario, y en adelante tuvo que esconder sus manuscritos. Otra vez el mar, que ocultó en el tejado, fue hallado y destruido por el régimen, pero, invencible Arenas, lo rehizo tres veces. Delatado y cogido, fue enviado al Castillo del Morro, una isleta carcelaria, donde vivió dos años de maltratos y vejaciones, pero donde, con tenacidad, se las ingenió para seguir escribiendo: asistente de la cocina, tenía acceso a los carbones, que limaba hasta convertirlos en eficientes lápices, y a pliegos de papel de azúcar, que escondía en una cueva frente al mar para poder escribir mientras el sol no declinara. Así nacieron sus hermosas memorias, Antes que anochezca, sacadas de la prisión en tubitos insertos en el recto de Bon Bon, un travesti que visitaba la isla con fines comerciales de vez en cuando. Casi toda su obra se salvó de milagro, y precisamente gracias a la extraordinaria persistencia y habilidad de Arenas, que consiguió salvar sus escritos con tácticas prodigiosas: enterrándolos, enviándolos a Francia en cajas de frutas, destruyéndolos pero memorizándolos para volver a escribirlos.
Reinaldo Arenas, uno de los escritores más valerosos y arriesgados que tiene nuestra literatura, se unió a los «marielitos» (aquellos expulsados por el régimen castrista por pertenecer a los estratos más bajos de la sociedad), y falsificó a mano su pasaporte para convertirse en Reinaldo «Arinas» y así eludir la lista de los que no podían salir del país. Se suicidó en Nueva York, en 1990, con las siguientes palabras: «Cuba será libre. Yo ya lo soy».
Crónica incluida en el libro "Sabatorio...reflexiones de un buen salvaje"

Colofón de "Sabatorio...reflexiones de un buen salvaje".



Colofón


Según Rosseau el buen salvaje es un hombre que nace sin el pecado original, libre de toda cadena moralista y que, por ello, tiene la potestad social de actuar y decir las cosas que quiere.
El novelista colombiano Eduardo Caballero Calderón recreó este concepto en una novela que lleva el mismo nombre y cuenta la historia de un hombre andino que recala en Europa. La novela nos presenta una tesis bien elaborada, estéticamente clara, de los dominios europeos en la conciencia latinoamericana.
Por otro lado, el poeta peruano Antonio Cisneros escribió un libro de crónicas llamado también de ese modo.
Yo, que admiro tanto este mito, y reconozco el talento narrativo y poético de quienes llevaron la leyenda a su más alta expresión, adopté este nombre cuando, en 2003, Fernando Rojas Vargas me invitó a escribir una columna semanal en el suplemento cultural “Solo 4” del diario Correo de Huancayo.
Desde entonces he escrito, sábado a sábado, alrededor de 250 artículos de todo pelaje para esta mi columna “El buen salvaje”. Abordé, siempre con la plena libertad que me otorgó el diario (la cual agradezco profundamente), polémicos temas relacionados con la literatura, la lingüística, la política, la historia, la religión, el humor, la guerra. De ese cúmulo de artículos, sin bálago ni rastrojos, se desagregaron sesenta, que forman parte de esta compilación. Artículos que, en su momento, causaron risas (que me disculpen los apristas y los alcaldes quienes sufrieron mis humores), iras santas (un arzobispo agitando el periódico durante su homilía), protestas callejeras (alumnos de la facultad de Sociología de la universidad donde enseño defendiendo con pancartas la infalibilidad de Mariátegui), incomodidades, halagos, rencores, en fin, todo tipo de reacciones.
Sabatorio –es decir una fiesta que se realiza todos los sábados– se transforma así en un continente de reconcomios, emociones, opiniones, sentencias, reminiscencias de todo tipo que ahora salen a luz en forma de libro.
Para terminar, es necesario agradecer a mucha gente que hizo posible no sólo la publicación, sino sobre todo el sostenimiento de mi columna a largo de estos seis años. Agradecer, por ejemplo, a Fernando Rojas, quien me incluyó en el grupo fundador de “Solo 4”. A Héctor Mayhuire, director de Correo, por su tolerancia y patrocinio constantes. A Edvan Ríos, que aguantaba la edición del suplemento hasta el mediodía del viernes para incluir mis artículos. A Jaime Bravo, por lo mismo. A Luis Pacheco, amigo entrañable, por sus inteligentes aportes. A Juan Carlos Suárez, crítico de cine y gran lector, por su implacable pluma roja. A José Soriano, quien gustaba mucho de mis artículos hasta que leyó uno contra el fútbol. A Jorge Salcedo y Juan Carlos Romero, mis impecables editores.
Gracias a todos mis lectores, a los que entienden mis artículos y a los que no, a los ácidos y a los divertidos, a los buenos y a los malos. Gracias a José Oregón Morales, quien tiene una colección completa con todos los números del suplemento; a la profesora …., quien usa mis columnas como material de lectura; a Carlitos Cisneros, quien no deja de comprar el periódico los sábados; a Héctor Meza, quien aprende de memoria párrafos enteros de mis columnas; a Rubén Villasante, con quien conversamos de mis artículos durante nuestros apurados almuerzos.
Gracias a la franqueza de mi padre quien, desde la costa, me llama muerto de la risa cada vez que lee uno de mis artículos contra el presidente de la República.
Gracias a mis amigos periodistas, a Laura Dávila en Venezuela; a Tomás Hidalgo en México; a Nelson Padilla y Juan Miguel Álvarez en Colombia; a Marciele Brum en Brasil; a César Castro Fragoaga. Y gracias a mi gran amigo Federico Bianchini, en Argentina, quien gastó tiempo y esfuerzo en leer el manuscrito de este libraco para prologarlo.
Y gracias a mis enemigos, a los grandes y a los chicos, porque me inspiran y me permiten seguir avanzando.
Sandro Bossio Suárez

Prólogo del libro "Sabatorio..." escrito por Federico Bianchini, del Diario "El Clarín"- Argentina.


La selección


Conocí a Sandro Bossio Suárez en Cartagena, Colombia. Ambos habíamos sido invitados a un taller de Periodismo y literatura que la Fundación, presidida por Gabriel García Márquez (FNPI), dio en la húmeda ciudad caribeña. Allí, junto a otros periodistas y escritores de Latinoamérica, debatimos sobre la práctica periodística, el oficio del escritor, los cruces entre ambas experiencias. Allí oí hablar del Valle del Mantaro, de Huancayo, de la columna semanal “El Buen Salvaje” que, sábado a sábado, integra el suplemento cultural del diario Correo.
Tiempo después, aunque antes que usted, lector, tuve el gusto de leer la compilación, Sabatorio, con los textos más polémicos y ácidos publicados en el periódico. Por algunos de estos textos, Sandro Bossio Suárez fue abucheado en las calles; por otros, su nombre fue repetido varias veces en la homilía del arzobispo. Hay textos, lector, que lo harán reír; otros, lo sorprenderán. ¿O acaso usted sabía que Juan Pablo Segundo fue un respetable poeta social; que caperucita roja esconde entre líneas atisbos de travestismo, pedofilia y alusiones fálicas; que Frankestein no es el monstruo sino el científico creador?
Son textos breves, lector, lo comprobará en cuanto dé vuelta la página y estas palabras den paso a lo importante. Son textos intensos, que incitan a no detener la lectura, a seguir para reflexionar sobre la historia local, para conocer falsos poemas de Borges, el relato del encuentro entre el autor y Mario Vargas Llosa; el caso de los periodistas mentirosos que inventaban sus historias y con ellas se iban creando a sí mismos; las épocas en donde la gente conversaba durante días, a través de flores, sin decir una palabra; el Huancayo marciano; las contradicciones de la Biblia; la hipótesis de que fueron los chinos los descubridores del Perú.
Sandro Bossio Suárez, lector, no se anda con miramientos. Si lo piensa, lo escribe: el fútbol como opio de los pueblos (“erige falsos ídolos, embauca, desorienta, manipula, enfervoriza, enardece, compele, transforma a sus seguidores, los utiliza para amasar diversas fortunas, como cualquier otro dogma”), el fanatismo de los miembros del Opus Dei que sorprendentemente no es pecado como otros fanatismos, el señalamiento de los malos escritores: mercenarios de la literatura.
Desde los doce años, Bossio Suárez lee, investiga, selecciona y archiva frases, anécdotas, fechas, hechos curiosos que, sabe, le servirán para su trabajo literario o periodístico. Luego, generalmente los jueves, se sienta, piensa y escribe. A veces con más tiempo, otras apurado por el ritmo del cierre semanal del diario.
Opina, ironiza, se ríe de cosas que pasan en Huancayo, en Perú, en el continente, en el mundo. En los últimos cinco años, escribió cerca de trescientos cincuenta artículos. No lo demoro más, lector, a continuación: los mejores.
Federico Bianchini
Diario El Clarín
Buenos Aires, Argentina

Comentarios acerca de "Sabatorio...reflexiones de un buen salvaje"

"Sabatorio" como reunión del "Buen Salvaje" cruza la geografía del autor para conducirnos a los espacios internos que le son comunes, o no tan comunes, en especial de la Literatura: su territorio. En ese suguestivo -y un tanto adictivo- recorrido uno acaba por sumergirse en la mirada que Bossio tiene del mundo, que no distingue ficción y realidad, y que en el que, al cabo, uno se ve reflejado.
Laura Dávila Truelo, diario El Universal
Venezuela.
Aunque no conozco Huancayo, el gran imperio inca siempre me ha generado fascinación. Ahora pude acercarme más a él y al corazón peruano a través de "Sabatorio, reflexiones de un Buen Salvaje", una recopilación de columnas de mi amigo Sandro Bossio, deliciosa de leer porlos matices que descubre de nuestra cultura andina a partir de la inspiración literaria de una pluma de alto vuelo.
Nelson Fredy Padilla, diario El Espectador
Colombia.
Lo de Sandro es parecido al que entra a uan biblioteca por primera vez, se empapa de libros, huele el papel y se percata, mientras lo exclama con un tono directo, cordial, a veces necesariamente mordaz, pero en cualquier caso muy poco salvaje, del rostro poco explorado que pueden tener los detalles, esos que los visitantes habituales de las bibliotecas no han querido leer.
César Castro, revista Séptimo Sentido
El Salvador.
La opinión de Bossio revela un profundo equilibrio entre el párrafo y la idea. No derrocha palabras ni le faltan para hacerse entender. Bossio sabe que lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Juan Miguel Álvarez, revista El Malpensante
Colombia.

Colección: papeles inesperados VOL No 2: “Sabatorio…reflexiones de un buen salvaje”, de Sandro Bossio.


Desde el 2003, Sandro Bossio colabora semanalmente con el diario Correo de Huancayo, donde mantiene una columna revoltillo, de muchos seguidores, llamada “El buen salvaje”, donde, sábado a sábado, toca temas de toda índole: sociológicos, literarios, religiosos, políticos, humorísticos, muchos de los cuales han causado polémica y discusiones. Sabatorio, libro publicado por Bisagra Editores, reúne una selección de estos artículos.


Juan Carlos Bondy y "Ayuda por teléfono y otros cuentos"


Sinopsis:

Un profesor de Historia de un colegio estatal escribe furiosas cartas a grandes editoriales latinoamericanas, en protesta por los errores que encuentra en sus enciclopedias. Un escritor mediocre y pintoresco se enfrenta a un crítico muy respetado, que no solo juzga su obra con severidad, sino que lo dobla en estatura. El confesor dominico de la familia Flores tiene el encargo de vigilar a la hija mayor, Isabel, la futura santa Rosa de Lima. Un voluntario de un servicio telefónico que brinda ayuda psicológica gratuita comprende que su organización esconde algo terrible. Un niño que puede comunicarse con su perro por telepatía entabla una rara relación con un vecino singular. Estas cinco historias conforman Ayuda por teléfono y otros cuentos, un libro que se desarrolla en una ciudad, Lima, y que describe personajes que guardan una común analogía, la insatisfacción.



Presentación de "Ayuda por teléfono y otros cuentos" del escritor Juan Carlos Bondy en la FELIZH-2009


Lic. Jorge Jaime Valdez, Juan Carlos Bondy, Jorge Salcedo y Juan Carlos Romero en la presentación del libro de cuentos: "Ayuda por teléfono y otros cuentos"

EL BOMBARDERO DE LA NOVELA- estamos en el aire...



BOMBARDERO


Por: Javier Ágreda.

Desde mucho antes de su publicación, la novela Bombardero ya era una de las más comentadas, elogiada o discutida, de la literatura peruana más reciente. Eso a partir de los fragmentos que se difundieron en varias revistas literarias, entre ellas la prestigiosa Hueso Húmero, y las entrevistas que tras ella dio su autor, el periodista y poeta César Gutiérrez (Arequipa, 1966). Tras fallidas negociaciones con importantes editoriales peruanas, esta extensa y ambiciosa novela por fin está en circulación, en una excelente edición financiada por el propio autor.Cada uno de los 11 capítulos de Bombardero nos lleva a una ciudad donde se ha realizado un bombardeo o atentado terrorista: Berlín, Hiroshima, Bagdad, Nueva York (el 11S), Madrid (el 11M), etc. En todas está presente el narrador y protagonista, un periodista arequipeño, que en lugar de las tradicionales crónicas de guerra escribe textos (el cuerpo de la novela) de carácter más poético que narrativo, interminables párrafos sin ningún signo de puntuación, en que las imágenes bélicas desencadenan asociaciones de todo tipo, con abundantes citas y parodias de textos literarios, letras de canciones, diálogos de películas, catálogos, etc.Estamos, pues, ante una novela vanguardista y posmoderna que opta por la desmesura y la transgresión literaria. No hay trama narrativa, y además del protagonista solo hay otro personaje, Rachel, al parecer la replicante de la película Blade runner. Pero los temas son evidentes: la capacidad de destrucción alcanzada por el hombre, la transformación de la violencia en un espectáculo masivo, el cuestionamiento de la cultura contemporánea. El referente literario inevitable es La colisión (1999), el poemario de más de mil páginas que Pablo Guevara escribió a partir de la tragedia del Titanic.Pero mientras que en los poemas de Guevara se unían lo épico, la erudición libresca y lo metaliterario, en la novela de Gutiérrez predominan la ironía y el humor, los juegos de palabras (no siempre logrados), lo lúdico (diagramación, tipografía) y la trivialidad propia de la cultura pop: televisión, internet, publicidad. Junto a los desgarradores testimonios de la guerra encontramos páginas completas dedicadas a glosar canciones (Abba, Soda Stereo, Bowie) o a enumerar grupos de rock o actrices porno. Demasiado lastre para este Bombardero que, sin desmedro de su originalidad e importancia, no llega a tener el vuelo literario esperado.

César Gutiérrez autor de la vanguardista "BOMBARDERO" en el stand de Bisagra Editores- FELIZH-2009


Escritor César Gutiérrez y el equipo de Bisagra Editores en la FELIZH-2009

sábado, 19 de diciembre de 2009

Reseña de "Confesiones de Tamara Fiol" de Miguel Gutiérrez.

Radiografías personales

Por: Jorge A. Salcedo. Ch.

Si hay un autor capaz equilibrar la balanza, de hacerle frente (literariamente hablando, obvio) al bravo, al maestro, al Obi-Wan Kenobi de la literatura peruana: Mario Vargas Llosa; ése es, sin duda, el piurano Miguel Gutiérrez. Y es que no es casualidad, por ejemplo, que su ambiciosa obra “La violencia del tiempo” (1991) haya sido considerada, unánimemente por la crítica, como una de las mejores novelas peruanas de finales del siglo XX. Ahora Gutiérrez, considerado como uno de nuestros mayores novelistas vivos, publica con Alfaguara (lo cual es una verdadera y agradable sorpresa) “Confesiones de Tamara Fiol”, la historia de vida de una izquierdista y feminista limeña.

La carrera artística de Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) siempre estuvo inclinada en torno a una “literatura comprometida”, es decir: la crónica social como expresión literaria. Recordemos, además, que a mediados de la década de 1960, Gutiérrez fue una de las voces más significativas del grupo Narración. Así, es precisamente a finales de la década del sesenta cuando publica su ópera prima: “El viejo saurio se retira” (1969) novela donde el autor desliza el germen de la mayoría de las historias que desarrollará en décadas posteriores. Una muestra de la construcción de un universo narrativo sólido y sobre todo coherente.

“Confesiones de Tamara Fiol” (Alfaguara, 2009) no es la excepción. Pensemos por ejemplo en el libro “Cinco historias de mujeres y una de Tamara Fiol” (FEC, 2006) una antología personal que reunió fragmentos de seis novelas de Miguel Gutiérrez y donde se esboza desde ya, en el relato que cierra esa obra, la fascinante historia de esta activista limeña de izquierdas.

Es así como llegamos a este nuevo libro que no es otra cosa que el desenvolvimiento de la historia de Tamara Fiol en toda su extensión. Estamos en la Lima de inicios de los noventa. La atmósfera creo que se intuye: como parte de la rutina, coches bomba revientan por toda la ciudad. Un cronista de guerra free lance: Morgan Scott Batres, el narrador principal del libro, mitad norteamericano, mitad salvadoreño, ha publicado un reportaje en el Newsweek sobre las mujeres de Sendero Luminoso. Sin embargo hay algo en el transcurso de su investigación que lo ha dejado intrigado, varios de sus entrevistados han coincidido con pronunciar un nombre: Tamara Fiol. Ahí estará el motor y motivo (esa frase está de moda ¿no?) que conducirá el argumento de toda la novela.

Ahora, ¿Cuál fue el objetivo que tuvo Miguel Gutiérrez al escribir un texto tan ambicioso (tiene más de 400 páginas) como “Confesiones de Tamara Fiol”? Sin duda fue el de pintar un gran retrato social que atraviese la historia política del Perú; desde inicios del siglo XX hasta comienzos de la década del noventa. Y en parte, Gutiérrez logra su cometido, porque el autor, apelando a la técnica de las cajas chinas, y a su gran capacidad de fabulación, agrega a la columna vertebral de la novela (que son los diálogos entre Tamara y Morgan) otras historias y personajes secundarios que van sucediéndose uno tras otro abriendo un abanico de nuevos espacios narrativos. Así, en las páginas de “Confesiones de Tamara Fiol”, van desfilando personajes como: Ramiro Fiol, abuelo de Tamara, fundador del anarquismo en el Perú y amigo de Manuel González Prada, también aparecen ligados a los Fiol, Mariátegui, César Lévano, Sánchez Cerro, Vallejo, Haya de la Torre, Leguía, etc.

Sin embargo, decíamos que Gutiérrez logra sólo en parte pintar el gran mural del Perú político del siglo XX porque, a pesar de todos los personajes históricos que aparecen en el libro, estos funcionan apenas como un decorado de escenografía. ¿La razón?, desde el título de la novela se anuncia: no es un retrato político, son las “confesiones” íntimas, personales de los personajes. No es casualidad, entonces, que la principal tensión dramática de esta monumental novela no sea una conspiración política, si no la relación amor-odio, entre Tamara Fiol y el camaleónico abogado Raúl Arancibia. Finalmente, ¿Gutiérrez intento escribir una novela política a lo “Conversación en la Catedral” o al estilo de “El año que rompí contigo” y no le salió? No importa. Lo que verdaderamente interesa es que el escritor piurano nos ha regalado una historia maravillosa escrita con una prosa trepidante, que, a pesar de sus 437 páginas, es posible, casi casi, leer de un sentón.

Miguel Gutiérrez autor de la definitiva "La violencia del tiempo" presentó "Confesiones de Tamara Fiol" en la FELIZH.




El equipo de Bisagra Editores con Miguel Gutiérrez, uno de los autores contemporáneos más importantes de la lietratura latinoamericana.

Vanessa de Oliveira autora brasileña del best seller "100 secretos de una dama de compañia" y Bisagra Editores.



VANESSA DE OLIVERIA Y BISAGRA EDITORES

Javier Arévalo, Director del Plan Lector en el stand de Bisagra Editores en la FELIZH.


Roberto Reátegui autor de la novela "A fin de cuentas" con Bisagra Editores.


Juan Carlos Romero (Editor de Bisagra Editores) y escritor Roberto Reátegui

Jorge Salcedo (Director de Bisgara Editores) Roberto Reátegui y Gabriel Gilvonio (Jefe de ventas de Bisagra Editores).

Fragmento de la novela "Febrero lujuria" del escritor puneño Christian Reynoso.


“…el festín orgiástico de la danza de la Diablada empezó alrededor de la Virgen de la Candelaria. Cientos de diablos con trajes rojos, dorados y amarillos candela empezaron a saltar, agitando sus melenas y haciendo sonar los cascabeles de sus botas en perfecta armonía con la música de la banda. Y el olor a azufre y a incienso se sintió, mágico, desde el suelo y todos, señores del mal, extendieron sus trinches a los mortales espectadores para atraerlos a su frenético danzar (…) en el frenesí del sicuri, llegaron a una esquina y se perdieron, y qué importaba, dijeron, si con Mañazo no había caso, y nuevamente el repique de la tarola ametralló y los sonidos de las zampoñas emergieron desde las gargantas: saliva dulce, ron con Coca-Cola, bolita de coca, mamita Candelaria, Mañazo, Mañazo, energía del diablo, latido del corazón.”Haciendo uso de la ficción, Febrero lujuria recrea la festividad de la Virgen de la Candelaria, celebrada cada febrero en Puno, en la sierra sur del Perú. La historia transcurre en Lago Grande, ciudad ficticia donde los numerosos y variopintos personajes que aparecen a lo largo de la novela se ven entrelazados en el transcurrir de una gran fiesta de veneración. Pero cuando llega el mes de febrero y la festividad, ¿acaso no es el Diablo quien se apodera de los corazones de los ciudadanos para desafiar al bien y dar rienda suelta a los instintos de un festín orgiástico de danza, lujuria y fe pagana? Pregunta complicada si se piensa en los orígenes, supuestamente incorruptibles moralmente, de los personajes que dan vida a Febrero Lujuria, seguramente una de las novelas peruanas más interesantes de los últimos tiempos.El poeta Núñez; la flamante Señorita Reina del Folklore, Paola Candelaria; el reverendo y misterioso padre Esquivel; los visitantes franceses monsieur Wieland y su hija Katherine; el mochilero argentino, Guillermo; el famoso danzarín, don Ignacio; el ladrón y hombre de mala vida, loco Montalván; la prostituta brasileña, Mirandiña; el entusiasta y joven danzarín devoto de la Virgen, Pepe Ramos; el iconoclasta tío Augusto; el libertino joven Lizandro, entre otros, son algunos de los personajes de esta inquietante primera novela de Christian Reynoso.

Christian Reynoso y Bisagra Editores en la FELIZH-2009


Christian Reynoso autor de la novela "Febrero Lujuria" en la FELIZH-2009.

Chema Salcedo en el stand de BISAGRA EDITORES.

José María Salcedo con el equipo de BISAGRA EDITORES.

Reseña de "Lecciones de Origami" de Augusto Effio Ordónez


Lecciones aprendidas.

Por: Jorge Salcedo.


Augusto Effio Ordóñez (Huancayo, 1977) es, sin duda, junto con Sandro Bossio y Ulises Gutiérrez (autor del muy recomendable “The Cure en Huancayo”), el escritor que completa el tridente literario que representa al conjunto de narradores de mayor proyección internacional de la literatura huancaína.

Effio Ordóñez, es autor del libro de cuentos Lecciones de origami (Matalamanga, 2006) obra que será presentada en el marco de la 1ra Feria del Libro Zona Huancayo. En esta primera entrega, Effio inventa San Cristóbal, una ciudad imaginaria a la manera de Santa María de Onetti, la Buenos Aires de Borges y Cortázar o el Macondo de García Márquez.

Effio Ordoñez es todavía conservador con el manejo de las estructuras narrativas, sin embargo, en el manejo del lenguaje Effio presenta, desde la primera línea, una marca de estilo reconocible. Otro punto a favor en el trabajo narrativo de Effio en Lecciones de Origami es la pericia que tiene para escamotear hábilmente los datos clave dispersos en el cuento que luego le servirán para su golpe final. Además, creemos que el autor ha logrado escribir un libro atípico. Existencialista. Incluso, con pasajes que lo instalan sin complicaciones en la ola metaliteraria.


¿El mejor cuento de toda la colección?: Lecciones de origami; relato con el que Effio obtuvo el Copé de Plata en la Bienal de Cuento organizado por Petroperú (2004). En este texto, el autor nos involucra en la historia de una oscura burócrata del Ministerio de Educación, que roba los fondos no reclamados de profesores jubilados y cesantes por orden de su jefe, Octavio. Tal vez la mayor virtud del autor, es la posibilidad de metáfora que desliza desde la primera página haciendo alusión a imágenes de fluidos orgánicos, (la escena de la donación de sangre con la que se abre este texto) hasta la escena de escupitajos y hemorragias con que termina el relato. Effio, sobre todo en este texto, es deliberadamente minucioso, sabe elegir el instante justo cuando ocultar y develar.

En la misma línea con lo anterior, se ha dicho también muchas veces que esa manera tan cuidada de narrar, es decir, la de ocultar, escamotear, ordenar y develar datos, requiere de una perfecta secuencia de acontecimientos, que si no funciona como un reloj suizo, la estructura sobre la que se sostiene el cuento colapsa sin remedio. Es obvio, si algo en ese mecanismo falla, el golpe final se desperdicia. Afortunadamente, esto casi nunca ocurre en los cuentos de Lecciones de origami.

Augusto Effio Ordóñez, y Bisagra Editores


Augusto Effio Ordóñez, autor del celebrado libro "Lecciones de origami" con la escritora Consuelo Arriola Jorge, autora del libro de cuentos "El vuelo de la paloma" publicado en el catálogo de la colección qué novelas o puro cuento del sello editorial Bisagra Editores.

Javier Arévalo, Director del Plan Lector en la FELIZH.


Javier Arévalo, Director del Plan Lector en Taller de lectura en la FELIZH.

Carlos Calderón Fajardo con Bisagra Editores.


Gabriel Gilvonio (Jefe de publicidad y ventas de Bisagra Editores) con el escritor Carlos Calderon Fajardo.
Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946), es sociólogo de profesión (PUCP). Ha publicado trabajos de su especialidad en varias revistas académicas y en diarios de circulación nacional.En 1974 obtiene el primer lugar en el concurso de cuento José María Arguedas. En 1981 gana el concurso Unanue de novela con La colina de los árboles. En 1984 obtiene el premio Gaviota Roja de novela con Así es la pena en el paraíso. En 1985, gana el premio Hispamérica de cuento, organizado por la Universidad de Maryland, teniendo como jurado a Roa Bastos, Mario Vargas Llosa y Julio Cortazar. En el año 2006 fue considerado finalista del Premio Tusquets de novela en España con su novela El fantasma nostálgico. Ha sido incluido en múltiples antologías del cuento peruano editadas en el Perú, Francia y Alemania. Actualmente es Profesor Principal de la Universidad de Ingeniería.

Homenaje al Suplemento cultural "SOLO4" en la FELIZH-2009.


Willy Mateo Cisneros, (promotor e impulsor de la "FELIZH"), y Héctor Mayhuire (Director del diario CORREO) en Homenaje al suplemento cultural "SOLO4" en la FELIZH.



Poeta Miguel Ildefonso y Bisgara Editores en la FELIZH-2009



Una de las voces poéticas más sólidas de la Generación del 90, Miguel Ildefonso, y ganador de la última versión del Premio Nacional PUCP, en la categoría de poesía participó y departió con los integrantes de Bisagra Editores en la FELIZH-2009.

viernes, 18 de diciembre de 2009

COLECCIÓN: papeles inesperados VOL No 1 "Juventud, política y universidad en Huancayo"



Reseña:

En Juventud política y universidad en Huancayo, el autor busca explicar las causas de la despolitización y el debilitamiento de las organizaciones estudiantiles. Luego de un breve estudio histórico, analiza el papel de los partidos políticos y de cómo los años de violencia que vivió el país, han influido en este desinterés por la política de parte de la juventud y de los nuevos derroteros a los que se dirigen.